Leonora Carrington construyó su propia universo psíquico basada en mitos personales, folclore celta, alquimia y rebelión. Esta pintura es una expresión vívida de su lenguaje visual profundamente simbólico: salvaje, onírico y sin complejos, propio de ella.
Vamos a ello:

🐎 Imágenes centrales: Los caballos
En el centro de la composición se encuentran dos caballos encabritados, realizando un movimiento casi acrobático:
- Uno es blanco y negro (como un pinto), de forma exagerada y extrañamente rígido.
- El otro es dorado con una sábana verde o una figura cubriendo su espalda, tal vez un mujer que cambia de forma (un motivo común en Carrington) o un espíritu.
¿Qué representan?
- Libertad y transformación: Para Carrington, los caballos eran un símbolo fundamental de liberación personal, especialmente de las limitaciones patriarcales y artísticas.
- Psique interior en conflicto o armonía: Los dos caballos pueden representar dualidad —razón e instinto, consciente e inconsciente, o cuerpo y espíritu— interactuando, luchando o mezclándose.
- El poder femeninoA diferencia del papel tradicional de los caballos como nobles corceles o símbolos dominados por los hombres, los caballos de Carrington suelen ser salvaje, femenina, obstinada, y está íntimamente ligada a su propia identidad.
🏞 El paisaje
El terreno es surrealista: un paisaje onírico desértico, de color rosa rojizo con agua azul y cimas de las montañas en segundo plano.
- Recuerda geografías míticas o de otro mundo, desligada del espacio real. Carrington no pintaba un lugar, pintaba un estado mental o espiritual.
- En montañas en llamas o humeantes en la parte posterior sugerir volatilidad, transformación y alquimia espiritual.
- En agua separar el fondo del primer plano puede simbolizar un umbral o reino inconsciente.
🏰 Arquitectura y sombras
A la derecha, vemos unas extrañas ruinas o estructuras, tal vez una ciudad antigua, un monasterio o un palacio de ensueño. Dentro y fuera de estas estructuras hay más... caballos, personas e interacciones ambiguas:
- Un caballo negro proyecta una imagen similar a la de un humano. sombra en la pared — sugiriendo cambio de forma o identidad oculta.
- Una figura de pie cerca está en la sombra, potencialmente. observando o convocatoria.
Interpretaciones simbólicas:
- Umbrales de identidad: Las paredes, los arcos y las sombras en la obra de Carrington suelen representar pasajes entre estados del ser, o entre yo visible e invisible.
- Teatro surrealista: Como un sueño escenificado, estos espacios parecen suspendidos entre el pasado y el futuro, entre lo real y lo imaginario.
🧙♀️ La mitología personal de Carrington
Pintado en 1941, después de que Carrington huyera. Europa en tiempos de guerra y se estaba recuperando de un colapso psicológico, Caballos puede interpretarse como una pintura de curación psíquica y resistencia:
- Los caballos eran sus alter egos.: poderoso, inquebrantable, indómito.
- En presencia femenina envuelta en verde puede representar a la propia Carrington, no montando a caballo, sino fusionado con él.
🎨 Lenguaje visual y estilo
- La paleta es terrosa, fantástica y simbólica. rojos (sangre, tierra), azules (profundidad, emoción) y dorados (espíritu, alquimia).
- Las formas son estilizadas, casi ingenuas, reflejando lógica onírica en lugar de realismo.
- El ambiente es tenso y místico, suspendido en un mundo atemporal y sin narrativa.
🧩 Lectura final
“Caballos” es un mito personal en movimiento, una visión de mundos interiores donde las identidades cambian, las criaturas se transforman y se recupera el poder.. Carrington, al igual que Fini, pinta no para representar el mundo exterior, sino para trazar el terreno del yo — especialmente el yo femenino liberado de las convenciones.
En este cuadro:
- Los caballos son no domesticado — son seres soberanos.
- La arquitectura es no refugio — es misterio y metáfora.
- El mundo es no fijo — está en flujo alquímico constante.
Es un sueño del que Carrington nunca quise despertar — y tenemos la suerte de poder presenciarlo.
Las imágenes de este artículo están inspiradas en
Leonora Carrington, “Caballos”, 1941. Óleo sobre lienzo, 66,5 x 81 cm. La Galleria Nazionale d’Arte Moderna e Contemporanea, Roma, Italia.


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